Algunos datos de la enfermedad
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  La enfermedad mental crónica
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ZEROestigma

   
 
   
   
 Es fundamental una red integrada de atención al enfermo mental crónico y a su familia
 

TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD

 
 
 

La enfermedad mental, más allá de su diagnóstico y de su cronicidad, hace fundamentalmente referencia a las limitaciones a las que aboca en algunas de las siguientes áreas: educativa, formativa, laboral, psicológica, de salud, autocuidados, relaciones sociales, tiempo libre, etc. Por ello, además del abordaje médico – psiquiátrico (asistencia sanitaria) precisa una intervención rehabilitadora (abordajes psicológicos y sociales).

La necesidad de la adecuación y cambio de la Atención socio-sanitaria en Salud Mental se han plasmado en políticas que querían posibilitar la realización de la Reforma psiquiátrica (desarticulación de las estructuras manicomiales potenciando la atención integral de la persona discapacitada afectada por una enfermedad mental en la COMUNIDAD).

Uno de los principios básicos del modelo de Organización de los Servicios de Salud Mental es que debe estar centrado en la COMUNIDAD (Ley General de Sanidad), lo que implica que en ésta, en su conjunto, han de participar activamente y de forma directa los familiares y las personas afectadas, en colaboración con los recursos de los Servicios Implicados, de ahí la necesidad de crear recursos extrahospitalarios (centros de día, centros ocupacionales, centros de rehabilitación laboral, centros especiales de empleo, servicios de alojamiento, etc).

Sin embargo en La Rioja, como en el conjunto del Estado Español, a pesar de que esta forma de intervención comunitaria hace necesaria la puesta en marcha de programas de rehabilitación psico-social, educativa y laboral y el despliegue de una red de recursos extrahospitalarios adecuados a las necesidades del paciente y su familia, se ha descuidado la creación de los mismos. En La Rioja tan solo se han creado dispositivos de atención sanitaria, que incluso resultan insuficientes para atender a esta población.

A partir de la desinstitucionalización de los enfermos de las antiguas estructuras manicomiales y de la potenciación del tratamiento en la comunidad, acción con la cual se pretendía mejorar sus condiciones clínicas y sociales, la situación de las personas con enfermedad mental no sólo no ha mejorado sino que, en muchos casos, ha conllevado a un empeoramiento, desprotección y abandono.

Las razones fundamentales de las deficiencias en la atención a este colectivo vienen dadas fundamentalmente por la CARENCIA DE PROGRAMAS ALTERNATIVOS, no exclusivamente sanitarios, dirigidos a la Rehabilitación psico–social y laboral de los déficit que presentan derivados de la sintomatología negativa de la enfermedad. Todo ello contribuye a agravar tanto la evolución de la enfermedad como la estabilidad de la familia, provocando con ello un retroceso de la patología y un deterioro, muchas veces, irrecuperable de relación familiar.